estatuillas sonoras antropomorfas

Estatuillas Sonoras Antropomorfas.

Un rasgo distintivo de la producción cerámica del Ecuador precolombino son las estatuillas con formas humanas (antropomorfas). Los primeros registros arqueológicos provienen del período Formativo Temprano (3500 a.C. – 1500 a.C.) con las figurillas de la cultura Valdivia conocidas como las Venus de Valdivia. El desarrollo de figurillas antropomorfas se continúa con las culturas Machalilla y Chorrera, y se incrementa de forma considerable durante el período de desarrollo regional (500 a.C. – 500 d.C.) debido al uso intensivo de la tecnología del molde a presión. Esta técnica de producción cerámica fue perfeccionada por las culturas Jama Coaque, Bahía, La Tolita y Guangala quienes anexaron sistemas acústicos en la estructura interna de las figurillas. De esta forma se introduce un nuevo tipo de objeto sonoro exclusivo de la costa Ecuatoriana, las estatuillas sonoras antropomorfas.

Las principales características de estos instrumentos son: El método de producción, el tipo de representación escultórica y las cualidades sonoras. Respecto a la producción, las figurillas fueron fabricadas a través de la utilización de moldes a presión, esta tecnología no solo representa un nuevo tipo de producción cerámica sino que introduce un nuevo estilo de representación. Las estatuillas se elaboraban a través de la unión de dos partes; una cara frontal que se fabrica a través de un molde que imprime todos los rasgos faciales, corporales, vestimenta y ornamentos, y una mitad trasera que a diferencia de la primera es lisa, no posee detalle alguno y se modela a mano.

El tipo de representación de las figurillas se concentra exclusivamente en la figura humana. Las razones de esta preferencia son aún desconocidas, sin embargo a través del análisis de las evidencias arqueológicas se extraen dos datos relevantes: Las vestimentas y ornamentos de las figuras representadas se corresponden con personajes de alto rango, lo que posiblemente vincule el tipo representación con el uso social. Por otra parte, los hallazgos de este tipo de piezas en ajuares funerarios de personajes de elite evidencian que se trataba de un objeto de lujo.

En relación al aspecto sonoro, en general las estatuillas poseen dos silbatos que suenan en simultaneo. La exploración sonoro-musical en la creación de armonías demuestra el alto grado de desarrollo musical alcanzado por las culturas prehispánicas ecuatorianas, las cuales muestran una preferencia por la superposición de sonidos simultáneos generando fenómenos acústicos específicos, conocidos por el nombre de batimento o sonido rajado. 

La ubicación de los silbatos en zonas específicas del cuerpo de las figurillas indicaría que estos objetos además producir sonidos tendrían una función extra musical. Los silbatos suelen estar ubicados en la zona del vientre, así como también en la zona de los omoplatos, nuca y codos, estas posiciones podrían estar relacionadas a la activación de ciertas zonas energéticas del cuerpo así como también a la curación de personas con problemas de salud tanto física como espiritual. Se puede observar que en la antigüedad los sonidos tenían un poder de transformación en la vida del hombre, siendo un factor vital para los ritos y el desarrollo de la vida espiritual.